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Publicado por Redaccion Diario55 | opinión | Miércoles 9 de septiembre de 2020

Aura Celeste Fernández es una opción real para presidir o formar la Junta Central Electoral (JCE). Así mismo el Tribunal Supremo Electoral (TSE), la Corte Suprema de Justicia (SCJ) y el Tribunal Constitucional (TC) de la República. Conoce muy bien cada una de estas funciones, porque en su campo la razón y la previsión fueron las reformas judiciales más importantes de los últimos 50 años. Concibió, diseñó y generó las normas jurídicas más vanguardistas y humanistas del sistema judicial.

Pensó, se presentó y formuló el sistema judicial actual, fruto de estudios colectivos y amplias consultas locales e internacionales con el Comisionado de Reforma Judicial. Sin embargo, las contradicciones políticas contra el poder del momento y los esfuerzos extrajudiciales para controlar el poder judicial le impidieron asumir la responsabilidad de su implementación y ejecución independiente.

El sistema era incapaz de sostenerlo, por lo que no podía garantizar su transparencia y adecuación necesaria. Nunca es tarde para que el sector judicial corrija, corrija y corrija errores pasados, censure errores, elimine debilidades y erradique cualquier amenaza para lograr su consolidación institucional y una sólida independencia como poder estatal. El talento ético, intelectual y legal de Aura Celeste es un activo institucional clave en esta situación cambiante.

Todos sabemos que está dotada de integridad, dignidad y las cualidades naturales de un juez. Un ciudadano con visión de resolver controversias, decidir el destino del imputado, considerar pruebas o pruebas presentadas en un juicio público, abierto y contradictorio. Su honestidad corre en la familia cuando su abuelo, Juan Antonio Fernández Castillo, fundó un bufete de abogados hace más de 100 años y su padre, Abel Fernández Simó, era representante legal.

La recuerdo como una estudiante de alta inteligencia y vigor en el campus de la PUCMM donde estudió Magna Cum Laude. Es Máster en Estudios Internacionales por la Escuela Diplomática de Madrid, adscrita al Ministerio de Asuntos Exteriores y la Universidad Complutense. Se doctoró en derecho internacional y se especializó en derechos humanos en el Instituto de Derechos Humanos de esta universidad europea.

Fue miembro de la comisión de abogados especialistas designados por el poder ejecutivo para elaborar el anteproyecto que sirvió de base al nuevo texto de la Carta Magna. En sus funciones como coordinadora de la Comisionada de Apoyo a la Reforma, también encabezó el equipo que desarrolló los anteproyectos de reforma de los códigos civil, penal, mercantil, civil y procesal penal. También fue miembro de la Comisión de Estatuto del Ministerio Público; Secretario General de la Comisión de Definición y Seguimiento de la Política Penitenciaria y creó la Comisión de Prevención de la Violencia.

Por su calidad científica y sus sólidos valores éticos, es Presidenta de Honor del Consejo Nacional de Bioética (Conabios) desde 2004. Es consultora de instituciones bancarias en Suiza y en el extranjero. Asesora especial del Ministerio de la Mujer y asesora del PNUD.

Desde 1983 también ha sido profesor en la Universidad Católica Nordestana en San Francisco de Macorís y en la PUCMM en los campus de Santo Domingo y Santiago. Además de UNPHU; UNIBE y UASD. También ha enseñado derecho internacional; Historia de las relaciones internacionales; técnicas de investigación documental; Sufragio e investigación jurídica.

En Urbania, la revista Plan Estratégico de Santiago conceptualiza la ética política como un desafío democrático. Sus ideas combinan la ética y la moral con la práctica política y científica. Se necesita ética para saber cómo hacerlo, cómo saberlo y cómo serlo. Aura Celeste Fernández tiene mucho que aportar a la República Dominicana, que debemos construir juntos en esta tercera década del siglo XXI.



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